La pregunta parece difícil pero su respuesta es muy sencilla. Por supuesto que se puede (y se debe) ser maestro antes de tener tu titulación. El problema es qué es ser maestro para nosotros.
Personalmente, yo soy partidario de que todos tenemos que tener un poco de cultura, aunque la información que sepamos se encuentre en Internet. Pero este conocimiento no tiene por que ser impartido en la escuela. Cada uno, en casa, puede buscar información sobre lo que le guste. Si a mi me gustan los animales, puedo llegar a casa e indagar sobre lo que me gusta. Pero en el colegio no se tiene por que aprender cuál es el proceso de fotosíntesis si realmente no me importa y conforme me lo expliquen lo voy a olvidar. No sirve para nada. Otra cosa es que este mismo proceso se explique mediante juegos que diviertan a los niños. Pero la misión fundamental que sea divertirlos. Y ya que se lo pasan bien, que aprendan de camino.
Leyendo información sobre los resultados de los exámenes de la Comunidad de Madrid a los aspirantes a ser maestro, llego a la conclusión que la culpa no es de los que han suspendido, sino de la metodología que han seguido para enseñarles esos conocimientos que han olvidado. Y, si además, no les importaba por qué provincias pasa el Duero (por ejemplo), pues al día siguiente (o incluso a la hora) de la explicación se había olvidado.
Lo que realmente les importa a los estudiantes es pasarlo bien y no aburrirse en clase, y la enseñanza de esos conceptos no tienen nada de divertido. ¿Por qué no se les lleva de excursión a una montaña, y se les dice que allí es donde nace un río, por ejemplo? Estoy seguro que así no se les va a olvidar. Todo se basa en la metodología del profesor, y eso se debe aprender antes de tener tu titulación.
Realizamos una entrevista a Francisca Valdivia, que pertenece al departamento de Didáctica y organización escolar de la UMA y una de las organizadoras de las Jornadas Nacionales de Evaluación Educativa. En ella, se tratan los temas sobre estilos de enseñanza-aprendizaje o la evaluación en el ámbito universitario. Aquí es, por ejemplo, uno de los lugares donde se puede aprender a ser maestro. Francisca nos decía que después de estas jornadas, pasarán dos o tres años para poder volver a realizar una, debido a que supone un trabajo añadido y no tienen tiempo para ello (por culpa de la subida de horas a los funcionarios, por ejemplo). Comentó que las próxima jornada podrían ser sobre las distintas metodologías de aprendizaje, tema más que interesante y sobre el que se basa gran parte de la educación de los niños. Según la metodología con el que el niño reciba el aprendizaje, éste le servirá o no para un futuro. Este tipo de eventos no deberían tener problemas de tipo económico o de falta de tiempo, como tiene, puesto que deberían ser actividades subvencionadas porque sirven verdaderamente para la formación de un maestro, y eso nos incumbe a todos, docentes o no. ¿O queremos que nuestros niños se pongan en mano de alguien que realmente no sabe ser maestro? Casi cualquier aprendizaje puede llegar a ser bueno, pero siempre que invite a la reflexión y que levante la curiosidad del alumno. Si las clases aburren, algo estamos haciendo mal.
Se puede saber ser maestro antes de serlo, pero también se puede ser maestro sin saber serlo. Y eso, desgraciadamente, pasa mucho aquí. Tenemos muchos no, muchísimo docentes en nuestro país. Pero que realmente saben desempeñar bien su trabajo de enseñanza, no tenemos tantos, por lo menos visto desde mi propia experiencia.
Caramba, no sabía que fuera tan fácil responder a esa pregunta... Debe serlo, porque de hecho a ti te han sobrado cinco de los seis artículos que hay en el campus, según parece. Si la cosa es que a los alumnos les importen los contenidos que hay que enseñar, y si no les importan no hay nada que hacer, y si lo que hay que hacer es que se diviertan en clase aunque haya que enseñarles otras cosas... difícil lo tienes como maestro. No sé cómo vas a conseguir que a 30 les importen al mismo tiempo las mismas cosas... Ya me contarás.
ResponderEliminarY si las cosas que a los niños les importan es en su casa donde deben buscarlas, en internet o en otras fuentes, entonces no sé muy bien para qué está la escuela. ¿Para divertirlos?
Si se debe aprender a ser maestro en la facultad pero hay muchos que no saben serlo aunque ya tengan el título, entonces es claramente un problema intrínseco de la formación inicial, ¿no? Aunque si no han aprendido a ser maestros, no entiendo por qué se les da el título...
Por otra parte, si ya se debe saber ser maestro antes de tener el título, tendrías que hacer alguna reflexión más profunda sobre si es necesaria o no la formación permanente y en qué debería consistir.
Dale vueltas, que esto no se acaba aquí. A lo mejor un trabajo serio sobre el tercer proyecto te da más luz sobre este segundo. ¿Sabía Erin Gruwell saber ser maestra cuando llegó a su clase? ¿Tuvo que aprender después? ¿Por qué? ¿No se había formado bien en la escuela de magisterio?
Pues eso, dale vueltas.
Después de realizar el tercer proyecto, llego a la conclusión que se pueden enseñar los conocimientos que aparecen en el currículum escolar y a la vez que los niños se sientan a gusto en clase. Lo importante es cómo enseñarlos, no qué enseñar.
ResponderEliminarTambién sigo pensando que se puede ser maestro antes de serlo, que para eso está la Universidad. Y como en la Universidad te enseñan a ser maestro, no veo explicación a las preguntas expuestas en el examen de la Comunidad de Madrid.
En la Universidad aprenderás a ser profesor, pero la experiencia en clase y la interacción con distintos alumnos te hará mejor. Porque la propia experiencia es fundamental para mejorar.